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"No es cada 4 años, es cada día". Pasaporte Olímpico, medio acreditado en JJOO de Londres 2012 y Sochi 2014.

Sábado, 4 de Febrero de 2023

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La Federación Internacional de Esgrima y la incapacidad manifiesta de diseñar un buen sistema de clasificación para los Juegos Olímpicos

Enviado por en 26 octubre, 2022 – 16:12Sin comentarios

Yulen Pereira en uno de sus duelos contra el ucraniano Bogdan Nikishin ©Instagram

El año pasado, en el Congreso Anual de la FIE, se presentó a las federaciones miembro el proceso clasificatorio para los Juegos Olímpicos de París 2024. Alegando la falta de tiempo, el proceso era un calco del que se había usado para Tokio 2020, con un ajuste en las plazas de anfitrión e invitaciones que en la práctica no tendrá apenas consecuencias.

Como es habitual, el proceso fue duramente criticado por varias federaciones europeas, destacando la federación sueca y con un amplio apoyo de los demás países escandinavos. Ante esta situación, la FIE se comprometió a formar un grupo de trabajo para reformar el proceso clasificatorio de Los Ángeles 2028.

Un año después, en los prolegómenos del Congreso Anual de 2022 que tendrá lugar en poco menos de un mes, la FIE ha hecho público el informe con las conclusiones a las que ha llegado el grupo de trabajo. Tras leer dicho informe, no he podido contenerme a escribir este artículo en el que trataré de rebatir muchos de los puntos esgrimidos por los miembros de la comisión o incluso por la propia FIE. Además, expondré mi propuesta sobre el que considero que sería el formato de clasificación ideal para la esgrima olímpica, cumpliendo con las líneas rojas impuestas por el COI.

El citado informe empieza diciendo que “la Carta Olímpica del COI exige un mínimo de 8 equipos por prueba por equipos. Por lo tanto, no se puede reducir el número de equipos”. Aunque personalmente no reduciría los 8 equipos porque considero que menos de 8 bajaría significativamente el interés de la competición, lo cierto es que en los Juegos sí hay pruebas con menos participantes. En remo, en las pruebas de ocho con timonel (M8+ y W8+) solamente clasifican 7 países. Este caso es especialmente sangrante ya que incluso en Campeonatos del Mundo es excepcional pasar de los 12 países participantes. Por si fuera poco, en Tokio los torneos de béisbol y sóftbol tuvieron 6 equipos participantes debido al alto número de deportistas que requeriría un torneo de 8 equipos.

La segunda línea roja impuesta por el COI es la imposibilidad de transferir acreditaciones entre las pruebas por equipos y las individuales. Aunque hubiera sido la solución ideal, es cierto que logísticamente sería complicado y es entendible que el COI no lo apruebe.

El informe también menciona que se discutió la opción de eliminar el suplente en los Juegos. Desde hace varias ediciones el suplente utiliza una acreditación Ap, diferente a la de los titulares y que no cuenta para las cuotas a efectos oficiales. Es decir, el clasificar un equipo se traduce en 3 tiradores clasificados, aunque luego a los Juegos acaben viajando 4. Por contraintuitivo que pudiera resultar, esperaría que personas que están en una comisión para reformar el proceso clasificatorio tuvieran claro este punto desde un principio.

El siguiente punto hace referencia a la propuesta sueca de recuperar el Preolímpico directo de equipos que ya se utilizó para Atlanta 1996. El motivo dado para descartar esta opción es que “reduciría el procedimiento de calificación a una sola prueba en lugar de varias pruebas de calificación y estaría en contradicción con las reglas del COI, según las cuales debería haber varias oportunidades para calificarse”. Es totalmente cierto que a principios de cada ciclo el COI publica unas directrices para los procesos de clasificación en las que se menciona este punto, pero también es cierto que el fútbol nunca ha cumplido esta norma y siempre ha dado una única oportunidad (Europeo sub21 masculino y Mundial femenina) y esto no ha sido un impedimento para que el COI aprobara su proceso. A unas malas, siempre se podría combinar la opción de un Preolímpico con alguna plaza por ranking, que ya cumpliría las directrices del COI.

Pero lo especialmente sangrante empieza al final de la tercera página. Actualmente para optar a la plaza por equipos es necesario estar entre los 16 mejores de la clasificación mundial. Esto hace que en algunas pruebas la cuota africana quede vacante y se acabe reasignando al mejor equipo no clasificado. Hay que tener en cuenta que los africanos cuentan con un Continental con la misma puntuación que el Campeonato de Europa o de Asia a pesar de haber pruebas con apenas 4 o 5 equipos participantes y su vencedor consigue los mismos puntos que el campeón de Europa. Simplemente con ganar el oro africano y participar en las Copas del Mundo y el Mundial ya están dentro de los 20 o 25 mejores. El pedir top16 obliga a que los africanos tengan que conseguir alguna victoria en una competición global (Copa del Mundo o Mundial), aunque en la práctica sigue siendo fácil para ellos acabar 15º o 16º del ranking y dejar fuera al sexto clasificado, que normalmente ha logrado alguna medalla en Copa del Mundo y tendría sus opciones de luchar por la medalla olímpica.

Ante esta situación, la solución propuesta por el grupo de trabajo de la FIE es bajar el criterio mínimo de top16 a top32 para que los africanos no tengan ni que salir fuera a competir. Como consecuencia de esto se nos quedaría un duelo de cuartos de final en los Juegos sin ninguna historia donde el africano de turno acabaría perdiendo 15-45 contra el número 1 del ranking, que empezaría virtualmente en las semifinales. El mayor escaparate de tu deporte cada cuatro años y en vez de ofrecer un buen espectáculo igualado prefieres enseñar un combate totalmente desequilibrado para forzar una universalidad que actualmente no existe en todas las armas.

Porque la FIE tiene un concepto de universalidad que no se corresponde con la realidad. La universalidad es lo que vimos en el pasado Campeonato del Mundo con un récord de 16 países subiendo al podio, incluyendo países con poca tradición esgrimística como Georgia, Bélgica o Azerbaiyán. Ver cómo países del nivel de Egipto, Singapur, Sudáfrica, Australia o India van desarrollando poco a poco sus selecciones y empiezan a aparecer en los T64 y T32 individuales de Copas del Mundo. Eso es la verdadera universalidad de la esgrima y no el equipo de florete femenino de Egipto en los Juegos de Tokio sin llegar a 30 tocados en ninguno de sus 3 combates, dejando en casa a selecciones que podrían haber hecho buenas actuaciones (Polonia, Alemania o Corea del Sur).

La FIE está haciendo un buen trabajo para hacer crecer la esgrima en zonas donde el deporte no existía hace 10 o 15 años, pero este crecimiento no puede ser a costa de los países de nivel medio que llevan años trabajando para estar arriba.

Con unas pruebas cada vez más reducidas en cuanto a participación, es difícil encontrar el balance entre universalidad y competitividad, pero mi propuesta iría en la línea de lo que está haciendo el remo. El programa olímpico del remo consta de 14 pruebas, 7 por cada sexo (una individual, tres dobles, dos de cuatro y una de ocho). De las 14 pruebas, solamente 4 (una individual y una doble) reparten cuotas continentales para asegurar la universalidad. El resto se entregan en competiciones a nivel mundial.

Otro ejemplo es la doma clásica. Aunque su proceso de clasificación sí recoge plazas continentales por equipos para zonas con poco nivel, estas vas acompañadas de un criterio adicional (MER) consistente en hacer una puntuación mínima en un torneo internacional. Esto hace que equipos que son los mejores de su zona pero no lleguen a dicha puntuación acaben quedándose sin clasificar, traduciéndose en más plazas para los países con buen nivel.

Explicadas todas estas circunstancias, mi propuesta de clasificación sin modificar el número de 212 deportistas y 8 equipos por prueba funcionaría de la siguiente manera:

– 4 plazas para los mejores equipos de cada continente en el ranking olímpico (Europa, África, América y Asia/Oceanía) siempre y cuando estén entre los 12 mejores del ranking mundial.

– 4 plazas para los mejores equipos del ranking olímpico no clasificados a través del punto anterior.

El orden de asignar primer las plazas continentales y después las mundiales (opuesto al método actual) es importante para evitar carambolas en caso de que un continente tenga un equipo muy bueno pero su segundo equipo no lo sea (algo común en ciertas pruebas en América, sobre todo el florete masculino, con Estados Unidos luchando por medallas y el segundo americano fuera del top10).

Para las pruebas individuales, además de los 24 participantes en las pruebas por equipos habría 10 plazas adicionales repartidas de la siguiente manera:

– 6 plazas a través del ranking olímpico individual (2 para Europa, 2 para Asia/Oceanía, 1 para África y 1 para América)

– 4 plazas a través de un Preolímpico mundial (podría hacerse un único torneo con 4 plazas o dos torneos con 2 plazas en cada uno, que es el formato que sigue la lucha)

Este proceso cumple con todos las líneas rojas del COI. Por un lado garantiza la representatividad continental en la prueba individual y deja la opción en la prueba por equipos a los países africanos que demuestren un buen nivel (top12), aunque siga siendo una exigencia inferior a los europeos y asiáticos (el puesto de corte a los Juegos estaría entre el sexto y el octavo). Por otro lado, el consolidar las 4 plazas de los preolímpicos continentales en un único torneo mundial hace que los países europeos que no clasifiquen en la prueba por equipos pasen de optar a 3 plazas individuales con el formato actual a un máximo de 6 plazas. Evidentemente seguiría siendo difícil clasificar puesto que en la mayoría de pruebas hay más de 6 candidatos europeos a las plazas individuales entre los que no clasifican por equipos, pero aumentaría considerablemente las opciones sin necesidad de hacer cambios radicales.

Hay que decir que la propuesta que acabó mandando el grupo de trabajo al Comité Ejecutivo de la FIE fue la de cambiar drásticamente las pruebas por equipos y pasar de 3 a 2 tiradores para dar 8 plazas extras en la prueba individual. Evidentemente la propuesta fue descartada y no merece la pena elaborar mucho ante el despropósito de semejante idea.

Los principales damnificados por el actual proceso de clasificación son los países medios. Las grandes potencias europeas (Rusia, Italia y Francia) son indiferentes al tener fondo de armario suficiente como para meter a la mayoría de sus equipos entre los 5 mejores del mundo. Las potencias regionales (Estados Unidos y Corea del Sur) tampoco tienen motivos para quejarse con un proceso como el actual. Es por ello que deben ser los países europeos de segunda y tercera fila (Alemania, Ucrania, Polonia, Rumanía, Gran Bretaña, España, Suecia, Estonia, Israel, Dinamarca…) los que lideren la tarea de reformar el proceso clasificatorio. Con el modelo actual y la aparición de nuevos países en la lucha por las medallas no será raro que tiradores situados entre los 10 mejores del ranking mundial queden fuera de los Juegos en beneficio de tiradores mucho más limitados de otros continentes.

Este grupo de trabajo estuvo formado por representantes de las federaciones nacionales de Corea del Sur, Venezuela, Serbia y Australia, así como los representantes de las comisiones Jurídica, de Arbitraje, dirección general y el presidente interino de la FIE. Es importante que la federación europea se organice para meter en este grupo de trabajo a un representante que defienda los intereses de la confederación.

Un buen ejemplo del despropósito del programa actual es que cinco sablistas africanas (3 de Túnez, 1 de Argelia y 1 de Egipto) estuvieron en los Juegos Olímpicos de Tokio. Todas perdieron a la primera y solo Chaabane logró más de 6 tocados contra su rival. Mientras tanto, Araceli Navarro (bronce mundial este año) tuvo que jugarse una única plaza a un torneo contra Anna Bashta (plata mundial este año), Sylwia Matuszak, Yoana Ilieva o Anna Limbach. La representatividad es la esencia de los Juegos Olímpicos, pero llevarla al extremo solo perjudica al deporte.

En conclusión, a pesar de los continuados esfuerzos de buena parte de los dirigentes de la Federación Internacional de Esgrima por vanagloriarse de un proceso clasificatorio que puede dejar fuera a top5 mundiales, es importante que Europa como continente dominante de este deporte haga valer su posición deportiva en los despachos. En este artículo hemos hablado sobre las conclusiones del grupo de trabajo (aunque por este informe da la sensación que han hecho de todo menos trabajar) del proceso clasificatorio, aunque el informe de las conclusiones del grupo de trabajo del nuevo calendario no se queda atrás. Pero eso es una historia para otro día.

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