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"No es cada 4 años, es cada día". Pasaporte Olímpico, medio acreditado en JJOO de Londres 2012 y Sochi 2014.

Miércoles, 28 de Julio de 2021

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TOKYO 2020: Los Juegos de la sorpresa prevista

Enviado por en 17 junio, 2021 – 20:35Un Comentario

Estadio olímpico de Londres, JJOO de Londres 2012. Foto Ángel Vázquez

Artículo de Ángel Vázquez, @PasaporteJJOO Publicado en DEPORTE OLÍMPICO -@depominoritario- https://deporteolimpico.net/ el 25/04/2021

En menos de tres meses, los amantes de los Juegos estaremos a punto de entrar en un estado especial de shock que sabemos que, cada cuatro años, altera nuestro ritmo habitual de vida, de convivencia y, en ocasiones como la que se avecina, de sueño.

Será momento de recordar a nuestras parejas, por si lo han olvidado o creen que lo nuestro era algo pasajero, que durante esos días no interactuamos con el resto del mundo de la misma manera que lo hacemos habitualmente. Durante esos días fluimos, nos desplazamos vertiginosamente entre sobresaltos de alegría, tristeza y desespero -que dura es siempre la primera semana para el deporte español en los Juegos- desde el ordenador a la televisión, desde la radio a los periódicos, de la Guía al calendario Pasaporte y al Twitter pasando inevitablemente por el foro bipolar de Pasaporte Olímpico donde, finalmente, sucumbimos, agonizamos o, en el mejor de los casos, morimos de un placer colectivo aparentemente inigualable.

La pandemia del dichoso coronavirus ha trastocado tantos planes que hasta el calendario olímpico ha sufrido en sus carnes el retraso competitivo, alterando la preparación de los que a marzo de 2020 llegaban con la clasificación en el bolsillo desde hacía meses; los que esperaban pelearla en el último esprint final; los que ni tan siquiera esperaban estar en Tokyo 2020 pero que a día de hoy siguen en la lucha y, lastimosamente, los que las lesiones u otros planes no previstos inicialmente les ha confiscado su participación olímpica.

El día y la hora del bronce de Maialen - Piragüismo Slalom

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Y es que (disculpas, Forrester) a lo largo de la historia de los Juegos Olímpicos modernos y a pesar de las anulaciones a consecuencia de las grandes Guerras del 14 y del 39, nunca antes se habían aplazado por un año, alterando así, de forma excepcional, el pico habitual de forma de los atletas durante un ciclo olímpico en unos deportes donde la ciencia, en mayúsculas, juega un papel trascendental. ¿De qué forma influirá este año de más -con todas sus carencias- en la preparación de los deportistas y sus correspondientes resultados en Tokyo?

Muchos de los que llegarán a la capital nipona lo harán con una clasificación olímpica conseguida durante la segunda mitad del 2018 y principios de 2019 o, dicho de otra forma, con un pasaporte a los Juegos sellado hace más de dos años y hasta rozando los tres. Lo harán con el agravante de un parón deportivo de más de un año en la mayoría de los casos, un parón que ha afectado al hábito y a la forma de entrenar así como a las competiciones.  ¿Podrán volver a encontrar ese punto necesario para estar en lo más alto de su especialidad?

En los escasos meses que hace que algunas competiciones han vuelto a medio funcionar, estamos viendo como a algunos les está costando más de lo esperado, ello mientras surgen nuevos rivales que hace año y medio no estaban en la pomada. Por si fuera poco, algunos países han decidido eliminar los viajes al exterior de sus deportistas privándoles de un elemento fundamental para el crecimiento deportivo: la competición al más alto nivel.

Para otros, el retraso de un año en la celebración de los Juegos ha supuesto la obligada retirada. La edad y el desgaste físico mandan, pero también la fuerza psicológica por mantenerse al más alto nivel y superar un año excesivamente complicado para todos. Unos han dicho adiós, otros esperamos que lo hagan de la mejor manera posible en la competición.

Sin embargo, la miseria de unos es el tesoro de otros y, sin ser ni una cosa ni la otra, el esprint preolímpico durante este intenso segundo trimestre del 2021 va a deparar la aparición de nuevas caras en la élite deportiva o, mejor dicho, la consagración, el salto definitivo de una buena cantidad de jóvenes que, abocados inicialmente a esperar a ese año postolímpico que todo lo cambia, van a tener la oportunidad de, más pronto que tarde, pisar la gloria olímpica o, por lo menos, luchar por ella.

Además, por si esto no fuera suficiente, las consecuencias de este año de prórroga podrían incluso trasladarse a los Juegos de París. Si para algunos noveles hablábamos de aparición precipitada, para otros podríamos hablar de retraso debido a una obsolescencia deportiva programada. Las gimnastas de la rítmica rusa o los windsurfistas del RS:X pueden hacer de botón de la muestra: las primeras porque acostumbran a perecer deportivamente cada cuatro años para que surjan nuevas estrellas en el ciclo posterior; los segundos, porque hablamos de una clase que desaparecerá en los presentes Juegos, por lo que sus regatistas tendrán un año menos para preparar la nueva versión del windsurf olímpico si así lo deciden.

Sea como fuere y entelequias al margen, los Juegos de Tokyo tienen, en lo que a resultados finales de sus diferentes eventos hace referencia, muchas más variables de las hasta ahora existentes en el global de Juegos. Si la belleza de los Juegos reside en el hecho de poder descubrir nuevas figuras del deporte y aceptar las sorpresas como algo innato al deporte mismo, los de la XXXII Olimpiada prometen ser de los más hermosos de la historia. Todo lo apuntado junto al hecho de la más que posible ausencia de público o, en su defecto, solo asistencia del público local, va a provocar que el valor de la incógnita en los resultados se incremente considerablemente y las sorpresas estén a la orden del día; fallarán muchas quinielas.

Faltan menos de 90 días para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. Que al igual que los Juegos de la antigua Grecia significaban un periodo de tregua y de paz olímpica, los de Tokyo 2020 nos puedan ofrecer unos días en los que el deporte haga caer en el olvido todo lo que esta nefasta pandemia ha provocado en el mundo. ¡Felices Juegos!

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