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"No es cada 4 años, es cada día". Pasaporte Olímpico, medio acreditado en JJOO de Londres 2012 y Sochi 2014.

Sábado, 19 de Junio de 2021

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La esgrima europea reparte en Madrid los últimos billetes para Tokio

Enviado por en 21 abril, 2021 – 10:52Sin comentarios

Cartel oficial del Preolímpico de esgrima ©RFEE

  • La esgrima española ya tiene asegurada su presencia en Tokio gracias al floretista Carlos Llavador
  • Cinco españoles intentarán conseguir la única plaza disponible que hay en cada prueba
  • Se han inscrito 125 tiradores de 36 países, superando los registros del último Preolímpico

 

Este fin de semana, Madrid acogerá el Preolímpico de esgrima, la última oportunidad para los tiradores europeos de asegurar su billete para los próximos Juegos Olímpicos. A diferencia de la situación vivida cinco años atrás en Praga y hace nueve años en Bratislava, esta vez la delegación española cuenta con la tranquilidad de saber que el floretista Carlos Llavador, medallista de bronce en el Campeonato del Mundo de 2018, ya ha asegurado su presencia en la cita tokiota a través del ranking olímpico.

Aunque ya es seguro que la bandera española volverá a ondear en el pabellón olímpico de esgrima, algo que no sucedía desde Pekín 2008, hasta cinco tiradores saltarán a las pistas con el objetivo de acompañar a Llavador en el evento deportivo más importante del planeta.

La situación sanitaria obliga a que el torneo se realice en formato burbuja, por lo que no habrá público en las gradas del Centro Deportivo Municipal Marqués de Samaranch. Aun así, todos los tocados podrán ser seguidos a través del streaming que ha preparado la federación española.

La competición se divide en dos días. La primera jornada comenzará a las 9:00 con las poules de la espada femenina, seguidas a las 12:00 por las del florete masculino y finalmente a las 14:30 por el sable masculino. La segunda jornada tendrá los mismos horarios con las pruebas del género opuesto.

El formato será el habitual en las competiciones de esgrima, empezando con una ronda de poules y posteriormente tablones de eliminación directa para elegir al ganador. En esta ocasión solo se pondrá en juego una única plaza por evento. Es importante recalcar que los tiradores con mejor posición en la clasificación mundial de la FIE podrían quedar exentos de la ronda de poules, aunque esto dependerá del número de participantes y no se sabrá con certeza hasta el día anterior a la prueba, cuando se confirme la presencia de todos los participantes inscritos.

Sara Fernández durante la final del pasado Campeonato de España ©RFEE

Espada femenina

Las espadistas serán las encargadas de dar el pistoletazo de salida a la competición. Hasta Madrid volarán muchos nombres ilustres de esta prueba que pelearán por hacerse con la plaza olímpica, aunque la vitola de favorita recae en Olena Kryvtska, número 10 de la clasificación mundial. La ucraniana se quedó a una victoria en la Copa del Mundo de Kazán de asegurar su plaza, pero finalmente no pudo adelantar a la francesa Coraline Vitalis. Por ello, Kryvtska se lleva el honor de ser la tiradora de todas las armas con mejor ranking que no ha logrado su plaza de manera directa.

No obstante, esto no le asegura ni mucho menos su billete, y menos aún en una prueba con tantas sorpresas como suele ser la espada. Su principal competidora será la alemana Alexandra Ndolo (25º), doble medallista continental en este ciclo olímpico y que está viviendo uno de los mejores momentos de su carrera deportiva. Entre las 50 mejores del mundo también se encuentran la luxemburguesa Lis Rottler-Fautsch (40ª) y la suiza Noemi Moeschlin (48ª). Rottlr-Fautsch, que fue madre a principios de año, está ante la que probablemente sea su última opción de ir a unos Juegos, por lo que la veteranía puede ser un punto a favor de una tiradora que ya sabe lo que es alcanzar los cuartos de final en un Mundial. Además, Luxemburgo tiene en esta prueba su mejor opción para volver en este deporte a unos Juegos, algo que no ocurre desde Atlanta 1996.

Entre las tiradoras que aparecen más atrás en el ranking hay que mencionar a la húngara Anna Kun (60º), que ha convencido a los técnicos de su federación por delante de la vigente campeona olímpica, Emese Szsaz-Kovas, cuyas prestaciones más recientes no han estado a la altura, y de la prometedora junior Eszter Muhari. Finalmente, la israelí Yana Botvinnik (70ª) y la británica Susan Sica (73ª) son las últimas del top100 que acudirán a Madrid.

La madrileña Sara Fernández (108ª) ha sido la seleccionada para defender el pabellón español en esta prueba. La tiradora del Club Europeo de Esgrima de Madrid hará su debut en un Preolímpico con 27 años, tras ser la mejor posicionada en el ranking mundial por delante de las demás componentes del equipo nacional. Sara, que además es la vigente campeona de España, tuvo su mejor temporada en la 2018/19, cuando alcanzó el tablón de 32 en la Copa del Mundo de La Habana y en el Campeonato de Europa, así como el tablón de 64 en el Mundial. Desde entonces acumula cuatro competiciones internacionales sin alcanzar los tablones finales.

Con tiradoras habituales en las rondas finales de las grandes competiciones en liza, las opciones de Sara de conseguir la plaza son escasas. No obstante, los nervios que generan una competición de estas características y las sorpresas propias de la espada son dos puntos a su favor. En cualquier caso, el primer objetivo debe ser superar las poules, algo perfectamente al alcance de Fernández, que partirá como octava cabeza de serie entre las veintitrés participantes.

El polaco Michal Siess, número 1 en el Preolímpico, compartiendo podio con Carlos Llavador en el Satélite de Zagreb de 2019

Florete masculino

La única prueba sin participación española vivirá una bonita lucha por la plaza. A lo largo del ciclo, dos tiradores han demostrado estar un punto por encima de los demás, el polaco Michal Siess (21º) y el checo Alexander Choupenitch (26º). Ambos tiradores se quedaron a una y dos victorias, respectivamente, de arrebatarle la última plaza por ranking a Llavador en el Grand Prix de Doha. Aunque los dos deportistas tienen 26 años (curiosamente la diferencia de edad es de apenas una semana), sus carreras deportivas han sido radicalmente opuestas. El floretista polaco se ha destapado en este último ciclo con grandes actuaciones puntuales, como los cuartos de final en el Mundial de 2019 o en la cita catarí de hace unas semanas, tras una etapa junior algo alejado del nivel de las grandes estrellas. Por otra parte, Choupenitch llegó a ser el número 1 del ranking junior y ya participó en los Juegos de Río, manteniendo un nivel muy alto durante estos cuatro años, pero sin llegar a dar ese paso definitivo para asentarse entre los dieciséis mejores.

Tras los dos grandes favoritos, se forma un segundo grupo de cuatro tiradores que aspira a dar la sorpresa. Este grupo viene encabezado por el turco de 33 años Martino Minuto (43º), campeón del mundo junior en 2007 representando a Italia, pero que no ha podido consolidar esos resultados en categoría absoluta. Comparte generación con el ucraniano Klod Yunes (47º), que también tuvo buenos resultados en categorías inferiores. Más jóvenes son el húngaro Daniel Dosa (50º) de 25 años y el chipriota Alex Tofalides (64º) de 28.

Estos seis esgrimistas sobresalen entre los veintidós participantes inscritos y parece improbable que otro tirador pueda ganar el torneo. No obstante, también hay que mencionar al austriaco Johannes Poscharnig (85º), al croata Petar Files (90º) y al georgiano Luka Gaganidze (97º) como los tres últimos top100 que participan.

Iñaki Bravo se enfrenta a Fernando Casares, el último sablista español en un Preolímpico ©RFEE

 

Sable masculino

Con los mejores del circuito ya clasificados, el Preolímpico en sable masculino se presenta como una prueba muy abierta en la que cualquier cosa puede pasar entre los 16 participantes. El cartel de favorito, tanto por ranking como por resultados, corresponde a Iulian Teodosiu (41º), que se ha llevado el gato al agua en la dura competencia interna que había entre los sablistas de su país para ocupar la única plaza disponible. Teodosiu, que se incorporó al potente equipo rumano tras los Juegos de Londres, ha estado estos años opacado por el multimedallista mundial Tiberiu Dolniceanu, retirado por sorpresa en 2019 cuando estaba en plena lucha por conseguir la clasificación a Tokio. Con 26 años, Iulian está ante su primera gran oportunidad de cumplir el sueño olímpico, y llega a Madrid tras alcanzar los cuartos de final en la única prueba internacional disputada esta temporada. Todo un aviso para sus rivales.

El grupo perseguidor incluye a otros cinco integrantes del top100: el británico William Deary (54º), el ucraniano Andriy Yagodka (62º), el turco Enver Yildrim (67º), el belga Arne De Ridder (86º) y el bielorruso Siarhei Kisel (97º).  Tanto el ucraniano como el turco tienen la experiencia de haber disputado el Preolímpico hace cinco años, donde Yagodka se llevó una de las cuatro plazas en juego y Yildrim perdió de manera contundente en el combate decisivo. Para Deary y De Ridder será el debut en esta competición, aunque su juventud (23 y 21 años, respectivamente) no ha sido un problema para conseguir asentarse en los tablones finales.

De la misma generación es Iñaki Bravo (133º), que con 23 años afrontará en casa su primer Preolímpico, tomando el relevo de dos grandes nombres del sable español como son Jaime Martí (2012) y Fernando Casares (2016). Bravo lleva dos temporadas dominando con mano de hierro el circuito nacional, ganando el oro en siete de los nueve últimos torneos disputados, incluyendo los Campeonatos de España de 2019 y 2020. A nivel internacional ha pasado el corte en tres de las cuatro Copas del Mundo más recientes, lo que es un buen augurio de cara a la cita madrileña.

Iñaki, medallista de bronce en el Europeo cadete de 2015 y cuartofinalista en el Mundial junior de 2018, es uno de los sablistas más prometedores del país. Aunque todavía no ha tenido su explosión definitiva en categoría absoluta, antes del parón por la pandemia de la temporada pasada se quedó muy cerca de sorprender a tiradores de la talla del tunecino Fares Ferjani o el francés Bolade Apithy. Por tanto, aunque parta en una segunda fila, no hay que descartar a Bravo para conseguir la plaza. Hay que recordar que la preparación del sablista del Club Esgrima de Madrid se vio alterada por el positivo por coronavirus tras la prueba de Budapest a principios de marzo, por lo que sus opciones de clasificación pasan por haber tenido una rápida recuperación que le haya permitido llegar en forma a la que será la competición más importante de su carrera hasta la fecha.

Yulen Pereira consigue un tocado en la pierna contra Álvaro Ibáñez ©RFEE

Espada masculina

Con hasta veintisiete participantes, la espada masculina será la prueba más concurrida del Preolímpico, y al mismo tiempo una de las más parejas en cuanto a nivel y tiradores con opciones de alzarse con el triunfo. Yulen Pereira (24º), que ya alcanzó las semifinales en el Preolímpico de Praga, llega a Madrid con el objetivo de clasificarse para sus primeros Juegos Olímpicos. Desde 2018 se ha mostrado como uno de los espadistas más consistentes del panorama internacional, logrando su primera gran medalla individual (plata en el Grand Prix de Doha de 2019) y convirtiéndose en el primer tirador español en ganar un oro en los Juegos del Mediterráneo. Además, logró alcanzar el top10 de la clasificación mundial y acumular una racha de quince competiciones consecutivas acabando entre los 64 mejores, que se rompió en la Copa del Mundo celebrada el mes pasado en Kazán.

Con un estilo basado en la solidez defensiva, a lo largo de estos últimos años ha ido agregando más recursos ofensivos para convertirse en un tirador muy completo y con capacidad de ganar a los mejores del circuito. A sus 25 años, solamente el húngaro Gergely Siklosi, el coreano Sangyoung Park y el japonés Koki Kano están por delante en la clasificación siendo más jóvenes que el líder del equipo español.

El veteranísimo Radoslaw Zawrotniak (14º) es el que parte con el cartel de favorito por su ranking. Tras ser olímpico en Pekín y Londres, el polaco de 39 años busca la clasificación para los que probablemente serían sus últimos Juegos Olímpicos. Tras un inicio de ciclo algo dubitativo, lejos de los puestos de honor, Zawrotniak supo entonarse al mismo tiempo que daba inicio la clasificación olímpica, haciéndose con la plata en el Grand Prix de Cali y el bronce en la Copa del Mundo de Heidenheim. No obstante, su falta de regularidad en las rondas finales hizo que otro veterano, el neerlandés Bas Verwijlen, se llevara la segunda plaza europea a través de la clasificación.

Entre el polaco y Yulen se encuentra un viejo conocido, el israelí Yuval Shalom Freilich (19º), compañero generacional del español y uno de sus mayores rivales en categorías inferiores desde que le arrebatara el oro en la final del Campeonato de Europa junior de 2014 y le apeara al año siguiente en los cuartos de final. No obstante, el español se tomó la revancha ganando los dos únicos duelos que han tenido en categoría absoluta a quince tocados, la última vez en 2017.  A pesar de estar por delante de Pereira en la clasificación, 48 de los 68 puntos que atesora Freilich se remontan a su oro en el Campeonato de Europa de 2019, donde hizo la machada derrotando a varios de los grandes nombres de la prueba, como el ucraniano Bogdan Nikishin o los italianos Gabriele Cimini y Andrea Santarelli. A pesar de que su buen Europeo le dejaba en una posición de privilegio para luchar por la plaza directa, desde entonces su actuación ha sido decepcionante, estando solamente una vez en el T32 en las siete competiciones celebradas desde entonces.

Aunque estos tres ocupan las primeras plazas en la clasificación mundial, lo cierto es que los resultados recientes indican una gran igualdad entre ellos y los otros nueve integrantes del top100 que también acuden a Madrid. De hecho, deportistas que actualmente se encuentran fuera de los cien mejores tienen experiencia en tablones finales de la Copa del Mundo y pueden llegar a poner en aprietos a los teóricamente favoritos.

En esos nueve tiradores hay una mezcla de juventud y veteranía. Entre los primeros destacan el finlandés Niko Vuorinen (28º), el estonio Sten Priinits (55º) y el alemán Stephan Rein (66º). Los tres superan la treintena y llevan años dando que hablar en el circuito, llegando incluso a subirse al podio en alguna prueba de la Copa del Mundo en el caso del finlandés y el estonio. Precisamente Vuorinen es uno de los tiradores más consistentes que hay actualmente, con una racha vigente de ocho competiciones superando las poules y alcanzando los tablones finales. Su mejor resultado del periodo de clasificación llegó hace un mes, siendo sexto en la Copa del Mundo de Kazán, el mejor de todos los participantes en este Preolímpico. Por su parte, Priinits se ha pasado toda su carrera deportiva a la sombra de la leyenda estonia Nikolai Novosjolov, retirado en 2019. Ahora tendrá la responsabilidad de mantener la racha de su país de clasificar para unos Juegos en espada masculina, donde no faltan desde Atenas 2004.

Los jóvenes también tendrán mucho que decir en las pistas madrileñas. Mención especial para el checo de 21 años Jakub Jurka (41º), que se ha impuesto en la pelea nacional al veterano Jiri Beran, tirador que cinco años atrás destruyera el sueño olímpico de Yulen Pereira en aquel tocado de oro de infausto recuerdo para la esgrima nacional. Es un tirador que sabe aprovechar muy bien su gran envergadura para conseguir tocados en defensa. Esta ha sido su gran arma desde que estrenara su palmarés con el Campeonato de Europa junior de 2017. En categoría absoluta ha intercalado actuaciones muy irregulares, pero suficientes para colarse entre los cincuenta mejores del mundo tras llegar al T16 en la última Copa del Mundo. Aunque solamente se ha enfrentado una vez a Yulen, ese combate frenético que acabó con victoria por la mínima para el español puede ser un indicativo de lo que podemos esperar si ambos se vuelven a ver las caras.

Dos años mayor es el austriaco Josef Mahringer (35º), otro de los tiradores que estaba en plena progresión esgrimística antes de la pandemia y que se encuentra en el mejor momento de su carrera. El ser zurdo en una prueba donde la mayoría de la élite sujeta la espada con la mano derecha hace que sea muy complicado tirar contra él, especialmente si sumamos su altura y agilidad para responder a los ataques del rival. El año pasado protagonizó una de las mayores sorpresas de toda la temporada tras apalizar al húngaro Gergely Siklosi, número 1 de la clasificación mundial. Curiosamente, la única vez que tiró contra Yulen fue en las poules del último Preolímpico, con victoria para el centroeuropeo por 4-5. Mahringer acabaría llegando a la final de dicho torneo eliminando en semifinales al polaco Zawrotniak y rozando con 18 años una plaza olímpica que no querrá volver a dejar escapar.

El trío de jóvenes prometedores lo completa el belga Neisser Loyola (82º), hijo de Nelson Loyola, medallista de bronce en Sídney 2000 con el equipo cubano. Es un tirador ofensivo con mucha movilidad en la pista, que sabe jugar a la perfección con las distancias para conseguir tocados. Si está tan atrás en la clasificación es por su ausencia en el último Mundial y Europeo, pero su nivel real está mucho más cerca del top50 que del top100. Esto hace que pase algo más desapercibido en las quinielas por la plaza, lo cual puede ser una baza a su favor. Muy seguramente, el equipo español todavía recuerde su gran actuación en el Campeonato de Europa sub23 de 2018. Bien es cierto que España acabaría ganando ese combate sin demasiadas complicaciones y posteriormente alcanzaría la final, pero Loyola, todavía en edad junior, dio toda una muestra de su potencial.

Por si fuera poco, los tres top100 que nos faltan por analizar son el danés Frederik Von der Osten (45º), el luxemburgués Flavio Giannotte (69º) y el rumano Mario Persu (78º). Todos ellos saben lo que es ganar a tiradores de la élite mundial y en la vorágine de un Preolímpico todo puede pasar, aunque ver a cualquiera de ellos en lo más alto del podio sería una gran sorpresa por haber demostrado menor consistencia a lo largo de una competición. Guiándonos por lo acontecido en la prueba rusa de marzo, Mario Persu derrotó al local Sergey Bida, número 2 del ranking, mientras que el danés hizo lo propio con el japonés Masaru Yamada, número 4.

En resumen, una prueba en la que predecir el ganador se antoja como una tarea titánica. Sin un dominador claro, en parte por la propia idiosincrasia de la espada, hay muchos tiradores que aspiran a la única plaza disponible. Yulen Pereira ha sido el más consistente en los tablones finales a lo largo del ciclo olímpico, Radoslaw Zawrotniak el único con dos medallas y Yuval Shalom Freilich el único oro. Por detrás, jóvenes que vienen pisando fuerte y veteranos que quieren despedirse por todo lo alto. Una combinación que nos aventura emociones fuertes y combates muy igualados en los que cada tocado será decisivo para hacerse con la victoria. El que tenga mayor capacidad para soportar la presión en los momentos clave será el que acabe saboreando las mieles de la gloria olímpica, y ahí estará el samurái negro (como el propio Yulen se nombra en redes sociales) peleando por suceder a Pirri.

María Mariño durante las semifinales del pasado Campeonato de España contra Ariadna Castro ©RFEE

Florete femenino

La igualdad ha sido la tónica dominante durante todo el periodo de clasificación, y este torneo Preolímpico no iba a ser menos. Tras lo acontecido en el último Grand Prix en el que sorpresivamente la turca Irem Karamete alcanzó los cuartos de final y dejó sin plaza a Teresa Díaz (36ª), la federación ha nombrado a la gallega María Mariño (59ª) como la representante española.

A sus 28 años, Mariño afrontará su tercer Preolímpico, aunque esta vez su situación tiene poco que ver con las anteriores. En 2012 María se presentó en Bratislava sin apenas experiencia internacional, pero sorprendió a todos con un pleno de victoria en las poules que no pudo acabar rematando en las directas. Cuatro años más tarde, partiendo como sexta favorita para las cuatro plazas disponibles en Praga, quedó eliminada en las poules. Ahora llega a Madrid como la segunda favorita para conseguir la plaza, y con una racha de resultados muy superior a la de los ciclos anteriores.

La progresión de Mariño, especialmente desde que se trasladara a Italia para entrenar en el prestigioso ASD Frascati Scherma, es evidente. Si cinco años atrás pasar al segundo día de competición era una excepción, en la última temporada se ha convertido en la tónica habitual, llegando a pisar el T16 en la Copa del Mundo de Katowice y el T32 en las pruebas de El Cairo y Kazán. Solamente un mal Mundial privó a María de estar en la pelea por la plaza a través del ranking.

Pero la plaza no será fácil. El número 1 corresponde a la israelí Nicole Pustilnik (43ª), que llega a la capital española tras hacerse con el subcampeonato mundial en categoría junior. Pustilnik, formada en Estados Unidos, se ha convertido en una de las sensaciones del florete de los últimos años gracias a su flexibilidad (ha practicado gimnasia rítmica durante años) y explosividad, características que salen a relucir en las distancias cortas. La israelí presenta un movimiento muy particular en el que al agacharse carga el peso de su cuerpo sobre su pierna trasera, mientras mantiene la delantera totalmente estirada. Esto le permite limitar el blanco válido expuesto a la tiradora rival, al mismo tiempo que su arma suele quedar por debajo del brazo de la oponente, consiguiendo tocados contra tiradoras de mayor envergadura. En su contra está la presión de tener el cartel de favorita para ir a unos Juegos Olímpico con solo 18 años, pero ya ha demostrado ser capaz de ganar a las mejores. Nunca se ha enfrentado a Mariño.

Fotograma de la final del Campeonato del Mundo junior en el que Pustilnik ejecuta su particular movimiento

El tercer puesto, y último del trío de favoritas, corresponde a Polonia. Las polacas estuvieron en la lucha por clasificar al equipo a pesar de no tener una líder de primer nivel como sí sucede con Alemania o Hungría. Esto se debe a su amplio fondo de armario, con cinco tiradoras situadas entre las 70 mejores de clasificación mundial. Sorpresivamente, la dirección técnica polaca se ha decantado por la última de estas cinco, Martyna Jelinska (66ª). Con 28 años, los mejores resultados de Jelinska se remontan a la temporada 2015/16 donde alcanzó en dos ocasiones consecutivas los cuartos de final de la Copa del Mundo. De hecho, estuvo muy cerca de ir a los Juegos de Río, pero se vio superada por su compatriota Hanna Łyczbińska. En las dos últimas temporadas, Jelinska ha sido una habitual en los tablones de 64, pero le ha costado avanzar más, siendo su único T16 en este tiempo el alcanzado en el Europeo de 2019. En el cara a cara, Mariño ganó el único enfrentamiento entre ambas a 15 tocados (13-12 en el GP de Shanghái de 2019), pero la polaca ha ganado los cinco duelos en las poules.

Todo lo que no sea un triunfo de cualquiera de estas tres tiradoras sería una gran sorpresa, pero no podemos dejar de lado a la ucraniana Kateryna Chentsova (75ª) y la rumana Malina Calugareanu (77ª). Esta última ya sabe lo que es participar en unos Juegos Olímpicos, tras lograr una de las cuatro plazas disponibles en el Preolímpico de 2016. Fuera del top100 actualmente, la austriaca Oivia Wohlgemuth (131ª) ha tenido buenas actuaciones en el pasado y es capaz de poner en aprietos a cualquiera de las participantes.

Araceli Navarro, que disputará su cuarto Preolímpico, durante la final del pasado Campeonato de España contra Lucía Martín-Portugués ©RFEE

Sable femenino

La última prueba del programa será la de sable femenino. Aunque solamente catorce países han decidido inscribirse en este evento, el nivel medio será uno de los más altos, con hasta ocho tiradoras entre las cien mejores de la clasificación mundial. La lista viene encabezada por Bianca Pascu (16ª), olímpica en Londres 2012 tras eliminar a Araceli Navarro en el Preolímpico de Bratislava, que buscará el billete para sus segundos Juegos.  La tiradora rumana estuvo peleando hasta la última prueba por conseguir la plaza a través del ranking, pero finalmente fue la griega Theodora Gkountoura la que se impuso en la pugna entre ambas. El ciclo de Pascu ha sido muy irregular, combinando resultados tan espectaculares como la medalla de bronce en el último Campeonato del Mundo con derrotas prematuras en otros torneos del circuito. Siendo de la misma generación que Araceli, ambas se han visto las caras en hasta nueve ocasiones, con un bagaje de seis victorias favorable a la española.

Será precisamente Araceli Navarro (24ª) la segunda favorita del Preolímpico. La sablista del Club de Esgrima de Madrid ha disputado este torneo en tres ocasiones, saliendo victoriosa en su primera participación de camino a Pekín y no pudiendo repetir el éxito en las dos últimas citas. Navarro es sin duda alguna la tiradora española más regular de todo el ciclo, acumulando más de tres años y diecisiete competiciones consecutivas estando en los tablones finales, desde que fallara en la Copa del Mundo de Atenas en 2018. Por el camino ha habido grandes resultados, sobresaliendo su primera medalla en la Copa del Mundo de Orléans en 2018 y el quinto puesto en el Campeonato de Europa del mismo año.

Otra tiradora de 31 años partirá como tercera favorita. La alemana Anna Limbach (26ª) es también habitual en los tablones finales, y durante este ciclo olímpico ha logrado una gran medalla, el bronce en el Grand Prix de Seúl en 2018. Sus resultados recientes son muy parecidos a los conseguidos por la tiradora española, estando separadas por solamente dos puntos. Aun así, su último enfrentamiento en tablones data de 2011, por lo que verlas frente a frente será toda una novedad.

La veteranía da paso a la juventud, con la azerí Anna Bastha (36ª) y la polaca Sylwia Matuszak (49ª) de 24 y 23 años, respectivamente. Bashta cambió de nacionalidad en 2018, tras haber representado a Rusia durante su etapa junior. Es una sablista corpulenta y que se encuentra en plena progresión. Por su parte, Matuszak le ganó la plaza a Marta Puda (47ª), la líder del equipo polaco durante todo el ciclo olímpico, gracias a su tablón de 16 en la Copa del Mundo celebrada en marzo en Budapest. Fue la única de las tiradoras presentes en el Preolímpico que llegó a esa ronda, y lo hizo tras dar la sorpresa y derrotar a la ucraniana Olga Kharlan por 15-14.

Las últimas tres tiradoras que viajarán a Madrid estando en el top100 son la georgiana Teodora Kakhiani (63ª), la búlgara Yoana Ilieva (72ª) y la turca Deniz Selin Unludag (82ª). La georgiana, campeona de Europa en 2017, ya eliminó a Araceli Navarro en el Preolímpico de Praga, aunque sus resultados recientes no han estado a la altura de los de sus rivales. Aun así, es capaz de lo mejor y de lo peor, por lo que si tiene el día puede ganar a cualquier. Tanto la búlgara como la turca llegan a Madrid tras competir hace dos semanas en el Campeonato del Mundo junior. Aunque ambas estaban en el grupo de favoritas para las medallas, acabaron perdiendo en el T16. En categoría absoluta ya saben lo que es estar entre las 32 mejores, pero carecen de la regularidad de las mencionadas anteriormente, por lo que parten en el grupo de tapadas, con el objetivo de sorprender y llevarse la plaza.

Lo cierto es que el sable femenino lo tiene todo para ser una de las pruebas más emocionantes, con un primer grupo de favoritas muy igualado integrado por Pascu, Navarro y Limbach, que tendrán que vigilarse entre ellas, pero sin descuidar a Bashta y Matuszak. La azerí y la polaca ya han demostrado que son capaces de ganar a cualquiera y pondrán en serios aprietos a las teóricas favoritas. Finalmente, Kakhiani, Ilieva y Unludag parten como las tapadas. En el caso de las dos últimas, están ante una oportunidad única de demostrar en categoría absoluta lo que llevan años demostrando entre las de su edad.

En total, ciento veinticinco tiradores de treinta y seis países (uno más que en 2016 tras la incorporación de Malta, Armenia y Estonia y las bajas de Noruega y Eslovenia) viajarán hasta Madrid con el objetivo de apurar sus últimas opciones de hacer realidad el sueño olímpico.  Para conocer los inscritos en cada prueba puedes comprobar este documento, en el que también se incluye el bagaje en duelos de poules y de tablones de cada participante contra el representante español, así como el formato de competición de cada arma (exentos, composición de las poules y número de eliminados) considerando que todos los tiradores inscritos acaban finalmente participando.

Hacer predicciones sobre la actuación española es altamente complicado debido al alto número de candidatos que hay en cada evento. Cualquiera de los cinco tiradores tiene posibilidades, unos más y otros menos, de ganar el torneo, por lo que soñar con lograr dos o tres plazas, como comentaba el presidente de la RFEE el otro día, es posible. No obstante, la dificultad es máxima, y lograr una única plaza ya sería todo un éxito para un deporte que llevaba dos ediciones sin estar representado en la máxima justa deportiva. Buena muestra de ello es que Javier Menéndez (florete) y Araceli Navarro (sable) en 2008 fueron los últimos en salir victoriosos en un Preolímpico y aquel año se repartían tres y dos plazas, respectivamente.

Un Preolímpico es una competición totalmente diferente a cualquier otra. Acostumbrados a las Copas del Mundo con más de un centenar de participantes (en la espada masculina han llegado a participar cerca de cuatrocientos), el Preolímpico es un formato de competición condensado en apenas unas horas en las que el deportista encadena tres, cuatro o cinco asaltos a vida o muerte (aparte de las poules). Al momento de salir a la pista, los méritos del pasado no cuentan y el marcador refleja un empate a cero. Saber gestionar la presión de rozar un billete olímpico y ese componente de suerte con los emparejamientos, las decisiones arbitrales controvertidas o los milímetros que separan la punta del arma del cuerpo del rival en un ataque. La delgada línea entre el éxito y el fracaso que en la esgrima se hace tan evidente (sino que le pregunten a Carlos Llavador en la Copa del Mundo de El Cairo, que de estar casi fuera en el T64 contra Imboden, acabó llevándose el oro y media clasificación para Tokio).

Bratislava, Praga y Madrid. Dicen que a la tercera va la vencida…

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