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"No es cada 4 años, es cada día". Pasaporte Olímpico, medio acreditado en JJOO de Londres 2012 y Sochi 2014.

Martes, 29 de Noviembre de 2022

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Pasaporte a Sochi.Claves para entender el Hockey Hielo (II):Dominadores, momentos estelares y equipos españoles

Enviado por en 24 enero, 2014 – 14:38Un Comentario

Equipo USA en los Juegos de St.Moritz. Fotografía del blog elmarcadordejmsurroca.blogspot.com

· ¿Quién domina sobre el hielo? Momentos estelares: La KLM y ¿Creen en los milagros?

·NHL y Olimpismo, una relación compleja

·El Hockey Hielo femenino y la quimera -de momento- del Hockey Hielo español.

Pere Gendrau

¿Quién domina sobre el hielo?

Canadá se encuentra en la cima del ranking de selecciones olímpicas con 11 medallas de oro (8 masculinas y 3 femeninas), de las cuales 6 fueron conseguidas entre 1920-1952. En este periodo solo Gran Bretaña se atrevió con éxito (Garmisch-Partenkirchen – 1936) a cuestionar el dominio de los canadienses.

Los años 50 fueron los inicios de otro dominio casi incuestionable, el de la Unión Soviética. La Armada Roja mantuvo un dominio que se alargo hasta 1988 con dos únicas manchas: 1960 Squaw Valley  y 1980 Lake Placid, donde los anfitriones (USA) no permitieron que el oro marchase de su territorio. En este periodo la URSS acumuló 7 oros a los que podríamos añadir un octavo conseguido por lo que se llamó Equipo Unificado, que no era otra cosa que la URSS en el momento previo (1992) a su definitiva disgregación.

De esa disgregación de la URSS, aparecieron  nuevos equipos con un potencial destacable en los torneos olímpicos, como por ejemplo Bielorrusia, Kazajstán, Letonia o Ucrania. También la separación de Checoslovaquia entre Republica Checa y Eslovaquia significó la creación de dos «nuevas» potencias mundiales.

Ante estos cambios, ninguna selección ha vuelto a considerarse como único referente de un periodo más allá de los 4 años entre Juegos. Así, entre los años 1994 y 2010, República Checa, en una ocasión, y Suecia y Canadá, en dos alternas, fueron los ganadores de medallas de oro en hockey masculino.

En cambio, sí que hay una clara dominadora en hockey femenino pues, de los 4 torneos celebrados, Canadá ha ganado 3 oros y el restante fue para Estados Unidos.

 

Fotografía americansituation.com

 

Momentos estelares.

La historia del hockey hielo olímpico está llena de momentos destacables, otros de gran transcendencia y alguno, incluso, considerados como mágicos. Dentro de estas dos últimas categorías destacan dos hechos fundamentales en el devenir del Hockey Hielo. Por su trascendencia la «KLM«, por la magia el «Miracle on Ice«.

Momento 1: La KLM vuela alto

Las siglas de las líneas aéreas holandesas, KLM (Koninklijke Luchtvaart Maatschappij) fueron adoptadas por un trío de excelentes jugadores soviéticos apellidados Krutov (Vladimir), Larionov (Igor) y Makarov (Sergei). Ellos fueron la otra «KLM» durante los años 80 y también la pesadilla que se aparecía por las noches a las defensas rivales de aquellos años.

Si bien es verdad que la “KLM” fue la señal de identidad de la URSS en aquellos años, sería un error obviar que este trío tenía protegida su portería por otro nombre legendario, Vladislav Tretiak, y que en la defensa encontramos a otros dos «grandes» como fueron Alexei Kasatonov y Viatcheslav Fetisov. Por descontado, algo tendría también que ver el «ogro» que tenían por entrenador, de nombre Viktor Tikhonov.

Ellos y el resto de su generación fueron la imagen más visible de un hockey desarrollado mediante la circulación rápida del disco, el apoyo mutuo y la colaboración, un sistema que, para muchos, sentó las bases del hockey hielo que se juega actualmente.

Momento 2: ¿Creen en los milagros?

El otro hecho destacable de aquellos años 80 fue el llamado «Miracle on Ice» (Milagro en el hielo), durante las olimpiadas de Lake Placid 1980 (USA).

Corría el año 1980 y aunque la Guerra Fría daba sus últimos coletazos, ésta  todavía estaba muy presente en el día a día global.

Un dato nos sitúa en el estado de ánimo del mundo en aquellos días: el 27 de diciembre de 1979 (apenas dos meses antes de los juegos) fuerzas militares de la URSS entraron en Afganistan en lo que sería el inició de la  Guerra de Afganistán y que, a la postre, se convertiría en el «Vietnam» particular de los soviéticos.

Así pues, cuando el 22 de febrero, el equipo de la URSS, como vigentes campeones a la vez que máximos favoritos, y el de los EEUU, como anfitriones y aspirantes, salieron a la pista del Olympic Fieldhouse (Lake Placid – USA), todo el mundo sabía que había en juego algo más que un partido de hockey hielo.

Ese enfrentamiento no era una final, era uno de los encuentros que conformaban la liguilla entre los cuatro mejores equipos de la fase previa, liguilla cuya clasificación final decidiría el reparto de medallas del torneo olímpico de Lake Placid.

Ambos equipos llegaban a este enfrentamiento invictos después de la fase de grupos previa, aunque los americanos habían cedido un empate ante Suecia, mientras que los soviéticos contaban sus partidos por victorias.

El equipo estadounidense estaba formado por un grupo de jugadores universitarios dirigidos por Herb Brooks, también entrenador de la Universidad de Minessota. Prácticamente todo el mundo coincidía en que, en los aspectos técnico y táctico, estaban lejos del rival de aquella noche. Hay que recordar que unas semanas antes de los Juegos (el 9 de febrero) ambos equipos se habían enfrentado en un partido de preparación y el resultado había sido de 3-10 favorable a la URSS, un marcador que hizo daño en las ilusiones americanas pero que también reforzó, quizá demasiado, la confianza de los soviéticos.  En cualquier caso, nadie negó nunca al equipo estadounidense características como la fuerza de voluntad, la confianza y la capacidad de sacrificio, unas armas que acabarían siendo definitivas.

Por su lado, la Unión Soviética de aquellos años era una máquina intratable, muy bien engrasada y dicen que, en el trato personal, ciertamente altiva. También se apuntaba que los métodos excesivamente «marciales» del entrenador  Viktor Tikhonov empezaban a hacer mella en sus estrellas. Unas estrellas que, de hecho, anhelaban poder jugar algún día en la NHL y que aunque eran conscientes de que aquel torneo olímpico era un escaparate perfecto, también lo eran de que ese anhelo continuaría siendo frustrado durante unos años más por las autoridades soviéticas (hasta 1989)

Con estos parámetros, el puck cayó al hielo en el primer saque neutral y se dio inició a la leyenda.

El primer periodo finalizó con empate a dos en el marcador y con un sensible dominio soviético que no fueron en ningún momento por detrás en el marcador. Incomprensiblemente, con el partido igualado a 2, Tikhonov decidió substituir a Tretiak por el segundo portero, Myshkin. Fue ésta una decisión que aún hoy suscita debate, pero que apuntaba a que alguna cosa chirriaba en una estructura, hasta entonces, firme, casi pétrea. A pesar de ello, el dominio de la URSS fue todavía más incontestable en ese 2º tercio y se llegó a su final con 2 a 3 en el luminoso favorable al equipo soviético.

Sólo quedaban 20 minutos de partido para que el equipo USA diera la vuelta al marcador y tan solo aprovechando todas y cada una de las oportunidades lo conseguiría. La primera llegó en una situación de «power play» (superioridad numérica) después de una sanción de 2 minutos a un jugador soviético. Mark Johnson la aprovechó para empatar a 3.

Dos minutos después, en el 50, era Mike Eruzzione el que conseguía poner a su equipo por delante por primera y definitiva vez en el encuentro. Los últimos 10 minutos fueron de asedio soviético a la portería estadounidense defendida por Jim Graig, pero el marcador ya no se movería, haciéndose realidad lo que el comentarista de la ABC Sports, Al Michels, narró a su audiencia como «¡Quedan cinco segundos! ¿Creen en los milagros?… ¡SÍ! ¡Increíble!».

Fotografía whitecovermag.com

NHL y Olimpismo, una relación compleja

A nadie se le escapa que el objetivo principal de la desaparición de restricciones que impedían a los jugadores profesionales formar parte de los equipos nacionales era poder contar en el  torneo olímpico con las figuras de la liga más poderosa del planeta, la norteamericana NHL.

A pesar de ello, dicha incorporación no fue inmediata, ya que hasta Nagano 98 (10 años después del cambio de normativa), la NHL no detuvo su calendario de competición para permitir que sus jugadores se incorporasen a los respectivos equipos nacionales, lo que era «de facto» una prohibición a participar en los Juegos Olímpicos.

La realidad es que los propietarios de equipos NHL ven el torneo olímpico como una fuente de problemas y pocos beneficios. El más grave quizá sea la posibilidad de lesión de alguno de sus asalariados, pero también odian tener que parar la competición durante casi un mes, con lo que eso comporta de posible pérdida de audiencias. ¿Y la parte positiva? Los Juegos son un escaparate enorme y si alguno de sus jugadores realiza un gran torneo, va a tener la atención de los focos y, correspondientemente, su «caché» se verá incrementado.

Sobre este tema hay que apuntar que la participación de los jugadores NHL se negocia por periodos y a cuatro bandas: NHL, IIHF, COI y el sindicato de jugadores NHLPA (National Hockey League Players Association) y en dicha negociación entran múltiples aspectos: desde el momento límite de incorporación de jugadores a sus selecciones hasta el pago de importes por parte del COI en conceptos diversos como, por ejemplo, seguros para lesiones.

En referencia a los Juegos de Sochi, la participación de los jugadores NHL estuvo en el aire hasta el día 19 de julio de 2013 en que la NHL y la NHLPA anunciaron su conformidad. Para llegar a este acuerdo no faltaron concesiones, presiones y posicionamientos de todo tipo. Incluso algunos jugadores afirmaron que participarían en los Juegos con o sin el permiso de la NHL, caso de las estrellas rusas Alexander Ovechkin (Washington Capitals) y Evgeni Malkin (Pittsburgh Penguins).

El hockey hielo femenino: más tarde pero muy firme.

En julio de 1992, durante la 99 ª Sesión del COI celebrada en Barcelona, se aprobó la presencia del hockey femenino como parte del programa olímpico, y que esta presencia tendría lugar por primera vez en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 en Nagano. Pero una vez aprobada la presencia femenina en el hockey hielo olímpico, el inicio no fue un camino de rosas.

Cuando Nagano consiguió la concesión de la organización de sus Juegos Invernales, el torneo femenino no entraba dentro del calendario por lo que, inicialmente, el Comité Organizador se mostró reacio a incluirlo. Los motivos principales fueron tanto los costos adicionales como la poca competitividad del equipo nacional japonés en aquellos momentos.

Finalmente se llegó a un acuerdo por el cual se contemplaría la presencia de sólo 6 equipos, no se construirían instalaciones adicionales y se organizaría y financiaría un programa especial para aumentar la competitividad del equipo local. Dicho programa estaría auspiciado por la CAHA (Canadian Amateur Hockey Association). Aquel primer torneo femenino dio como primera campeona a la selección de Estados Unidos.

El dominio estadounidense fue efímero ya que en Salt Lake City 2002 (USA), Turín 2006 (Italia) y Vancouver 2010 (Canadá), nadie ha podido superar al combinado de Canadá.

Hoy el torneo femenino de hockey hielo está completamente asentado con 8 equipos participantes y con un seguimiento que evoluciona positivamente en paralelo al incremento de jugadoras federadas en el mundo.

El dato: Entre 2007 y 2013 el número de jugadoras registradas en todo el mundo creció de 153.665 a 179.673. 50 países presentaron equipo nacional en alguna de las fases de los Campeonatos del Mundo Femeninos IIHF disputados durante 2013.

Fotografía contralatanca.wordpress.com

España y la (de momento) quimera olímpica.

El hockey hielo español disputó su primera liga oficial durante el año 1972, ahora hace 42 años, aunque mucho antes ya habían surgido equipos en diversas ciudades españolas, caso de Madrid en los años 20 o Nuria y Puigcerdà a finales de los años 50.

Siendo objetivos, hay que reconocer que todos estos años de actividad no han servido para conseguir la evolución deseada para el hockey hielo estatal. Entre los motivos que han impedido un desarrollo bien fundamentado del hockey hielo en España destaca principalmente la poca disponibilidad de instalaciones para su práctica, pero también la falta de compromiso de algunos responsables federativos, especialmente durante la época en que el hockey hielo formaba parte de la Real Federación de Deportes de Invierno. A ello, evidentemente, caben sumar todos aquellos males que acompañan como rémoras a los deportes minoritarios.

Pero enunciar o analizar aquí todos los problemas que sufre o ha sufrido el hockey nos desviaría del tema que nos ocupa, que no es otro que exponer la situación de España en el concierto del hockey olímpico.

Primer Intento

En los últimos años, con la llegada de la segregación de los deportes de hielo del resto de deportes de invierno y la creación de la Federación Española de Deportes de Hielo, se ha incrementado de forma evidente la participación de los equipos estatales en competiciones internacionales, de forma que, en octubre de 2008, llegó a la primera participación de la Selección Española Masculina en un torneo Pre-Olímpico, concretamente el Pre-Olímpico para Vancouver 2010 (Canadá).

Aquel año el combinado estatal masculino participó en la primera fase disputada en Ankara (Turquía) y, ante las selecciones de México, Bulgaria y Turquía, consiguió el pasé a la segunda ronda (noviembre 2008) que se disputaría en Narva (Estonia).

Allí les esperaban 3 selecciones de ranking superior como eran Holanda, Kazajistán y Estonia. El saldo de la participación en este torneo fue de derrota ante los tres rivales, finalizando así la primera participación en un programa de clasificación olímpica. Cabe decir que el ganador de este torneo fue Kazajstán, equipo que en la 3ª y última ronda quedó en 3r lugar de la clasificación de su grupo (G) del que sólo el campeón (Noruega) se clasificó.

Segundo Intento

En Noviembre de 2012 se inició una nueva aventura olímpica para el equipo español. En esta ocasión eran las selecciones masculina y femenina las que se ponían como objetivo clasificarse para Sochi 2014 (Rusia).  En el caso del equipo masculino, debido a la mejora conseguida en el ranking IIHF por el ascenso a División 1, los españoles evitaron la primera ronda clasificatoria, pasando directamente al torneo de segunda ronda.

Este tuvo lugar en Kiev (Ucrania) y los rivales fueron Polonia, Estonia y la anfitriona Ucrania.  El rendimiento del combinado estatal fue mejor que en la primera experiencia pero insuficiente, ya que la única victoria contra Estonia no les permitió ir más allá del 3r puesto de una clasificación en la que solo el 1er clasificado, Ucrania, pasó a la última ronda clasificatoria. Ucrania, ocupo el último lugar de su grupo (F) y Eslovenia se clasificó para Sochi 2014.

Respecto a la Selección Femenina, ésta participó en la primera fase clasificatoria disputada en Barcelona durante el 2012 y en frente tuvo a las jugadoras de Croacia, Dinamarca y Hungría. El resultado fue de una tercera plaza derivada de la victoria sobre Croacia y las derrotas ante Hungría y Dinamarca, selección esta última que se clasificaría para la segunda ronda de tres que formaban el programa de clasificación olímpica.

Estos resultados reflejan claramente que el hockey hielo español está todavía muy lejos de poder ser olímpico, pero nadie puede negar que la simple presencia en la lucha por serlo, ya es un importante paso adelante.

Un Comentario »

  • rober_ dice:

    un pais como España no debería permitirse el lujo de tener una pseudo liga de hockey y una selección tan precaria! cuando en otros deportes mal llamados minoritarios se consiguen grandes logros a pesar también de su precariedad como el waterpolo femenino o hockey hierba, patines.
    Aunque se dan pasos, pero se necesita inversión, dinero!

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