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"No es cada 4 años, es cada día". Pasaporte Olímpico, medio acreditado en JJOO de Londres 2012 y Sochi 2014.

Jueves, 8 de Diciembre de 2022

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Pasaporte a Sochi 2014: claves para entender los Saltos de Esquí

Enviado por en 25 noviembre, 2013 – 18:37Sin comentarios
El ruso Ilja Rosliakov en una prueba de la Copa del Mundo en Sapporo ©AFP

El ruso Ilja Rosliakov en una prueba de la Copa del Mundo en Sapporo ©AFP

· Por primera vez en la historia las mujeres serán olímpicas, saltando desde el trampolín normal.

· España tuvo representantes olímpicos en la década de los 80, pero ahora no hay deportistas en esta disciplina.

Autor: Iago Otero

Los saltos de esquí es una de las pruebas olímpicas más espectaculares y en la que, desgraciadamente, España no cuenta con ningún representante, aunque en los años 80 tuvo tres participantes en los Juegos Olímpicos. Sin embargo, la Federación Española de Deportes de Invierno decidió en la temporada 95/96 finalizar la aventura ibérica en esta disciplina.

Este deporte tiene su origen, como es habitual en los deportes de invierno, en los países nórdicos. Fue en Noruega a finales del siglo XIX cuando tuvo lugar la primera competición de saltos, prueba que ganó el noruego Sondre Norheim, quien alcanzó los 30 metros de distancia.

En lo referido a los Juegos Olímpicos, este deporte formó parte de la primera cita de invierno que tuvo lugar en Chamonix en el año 1924, aunque sobre un trampolín de 80 metros de distancia. Fue en el año 1964, en Innsbruck, cuando se introdujo otro trampolín. Así, el primero de ellos fue el denominado trampolín largo, que en la actualidad es de 120 metros, mientras que el segundo fue el normal, que empezó midiendo 70 metros y en la actualidad tiene 90.

Así, el programa olímpico incluye pruebas individuales y por equipos sobre el Normal Hill (NH) o trampolín normal y el Large Hill (LH) o trampolín largo, además de la competición por equipos, que tiene lugar en el LH. Como novedad, en Sochi 2014 competirán por vez primera las mujeres en esta categoría, pero sólo en el NH.

Clasificación para Sochi 2014

En esta cita competirán un total de 60 saltadores y 30 saltadoras. El criterio para estar en la cita olímpica son los puntos obtenidos en el Ránking Mundial, los cuales se consiguen a través de las pruebas de la Copa del Mundo, el Grand Prix y la Copa Continental.

De esta manera, se irán asignando plazas desde la primera posición del ranking hasta completar el total de deportistas. Hay que recordar que cada Comité Olímpico Nacional podrá mandar un máximo de cinco saltadores y cuatro saltadoras.

El cuatro veces oro olímpico, el suizo Simon Amman ©simonammann.ch

El cuatro veces oro olímpico, el suizo Simon Amman ©simonammann.ch

Una disciplina que aúna técnica y fuerza

Esta disciplina deportiva se gana por puntuación, no por mayor distancia alcanzada. Existen unos jueces que se fijan en la técnica del salto que dará unos puntos, los cuales se sumarán a los conseguidos por la distancia del salto. En resumen; el deportista debe llegar lo más lejos posible con su salto sin que la distancia perjudique su técnica.

Los saltos de esquí constan de cuatro fases: la salida, la batida, el vuelo y el aterrizaje. En la primera parte el saltador buscará alcanzar la mayor velocidad posible, mientras que en la batida es el momento en el que el deportista se impulsa con el objetivo de iniciar el vuelo. Posteriormente el atleta ya se encontrará en el aire, la fase del vuelo, donde la estabilidad y la perfección en la posición influirán en los puntos que otorgarán los jueces. Por último, deberá aterrizar en la nieve de la manera más suave posible, lo que le ayudará a amortiguar la caída.

Como curiosidad, la actual técnica de poner los esquís en forma de V surgió en 1985, cuando el sueco Jan Boklöv decidió utilizarla, siendo incluso penalizado por los jueces. El tiempo le dio la razón y se demostró en pruebas aerodinámicas que esta postura daba un 28% más de vuelo que la que se venía utilizando por aquel entonces.

El salto más largo jamás conseguido lo logró el noruego Johan Remen Evensen, quien en 2011, en una prueba de la Copa del Mundo en Vikersund (Noruega), llegó hasta los 246.5 metros.

Jan Boklöv con los esquís en forma de V ©geocaching.com

Jan Boklöv con los esquís en forma de V ©geocaching.com

¿Cómo se puntúan los saltos?

Como ya se ha comentado, esta disciplina se gana por puntuación, no solamente por distancia alcanzada. Así, los puntos se dan tanto por la longitud del salto como por la técnica empleada para realizar el mismo.

Para calcular los puntos por la distancia hay que tener en cuenta un área, denominada Punto K, una zona que es la “ideal” para el aterrizaje del saltador. En el NH esta distancia suele situarse entre los 75 y 99 metros, mientras que en el LH estará en un punto de cálculo que superará los 100 metros. Cuando el saltador alcanza esta distancia, obtiene 60 puntos, pero si la supera o no llega, se sumarán o restarán más puntos. De esta manera, cada metro por delante o por detrás del Punto K incrementará o reducirá 1.8 puntos para el trampolín largo y 2.0 puntos para el normal.

Una vez obtenida la puntuación por la distancia, faltaría sumar la lograda por la técnica. Así, el saltador que realiza un vuelo perfecto obtendrá como máximo 20 puntos por cada juez. En total hay cinco jueces que se fijan en el vuelo, recepción y frenada del deportista. De estos cinco jueces se descartarán las notas más altas y la más baja. A diferencia de otras disciplinas deportivas, no se hace media de las puntuaciones otorgadas por los tres jueces sino que se suman las tres puntuaciones de estos, siendo la nota máxima 60 puntos.

Se premiarán los saltos con buena técnica, mientras que el juez podrá penalizar los errores cometidos en la ejecución del salto. Aquellos deportistas que realicen un mal salto durante el vuelo y la fase de aterrizaje podrán ser penalizados con hasta 5.0 puntos menos, mientras que en la frenada se podrán reducir hasta 7.0 puntos.

En definitiva, en los saltos ganará el deportista que consiga en las dos mangas de las que dispone la mayor puntuación, la cual se conseguirá por la suma de los puntos logrados por la técnica del salto y la distancia de este.

Equipo del saltador

Lo que más llama la atención cuando se ve a los saltadores realizar su prueba son los largos esquís que emplean. Estos sólo pueden ser un 146% más grande que la altura total de la persona que salta. Además, el deportista llevará un casco que le protegerá en caso de accidente, así como un traje que ofrezca permeabilidad al aire. Debido a la aerodinámica son muy ceñidos al cuerpo.

Por último, hay que tener en cuenta las botas, las cuales tienen un diseño especial que permitirán al deportista inclinarse hacia delante en la fase del vuelo. Estas irán unidas a las fijaciones, las cuales estarán montadas de forma paralela a la dirección de la trayectoria. Esta fijación estará colocada de manera que, como máximo, el 57% de la longitud del esquí se utilice en la parte delantera. Además, existe un cable de conexión que une el esquí a la bota y que evita que los esquís tambaleen cuando el deportista se inclina durante el vuelo.

Saltadores españoles en los Juegos Olímpicos

Aunque en la actualidad no existen deportistas españoles que se dediquen a esta disciplina, España contó con tres representantes que compitieron en la década de los 80 en los Juegos Olímpicos en la cita de saltos: Bernat Solá, José Ignacio Rivero y Ángel Joaniquet.

En Sarajevo 1984 llegaron a coincidir los tres en la misma competición. Así, Bernat Solá quedó en 56ª posición en el NH y en 50ª posición en el LH. Por su parte, José Ignacio Rivero fue 54º en el NH y 48º en el LH, mientras que Ángel Joaniquet logró ser 58º en el trampolín largo.

Cuatro años más tarde, en Calgary 88, sólo tomó parte de la cita olímpica Bernat Solá, siendo el último representante de España en unos Juegos en esta disciplina. Solá no logró mejorar las posiciones logradas en la cita yugoslava de cuatro años antes, siendo 57º en el trampolín normal y 51º en el largo.

Desgraciadamente el sueño olímpico en los saltos de esquí fue efímero, ya que durante la temporada 1995/1996 la Federación Española de Deportes de Invierno optó por hacer desaparecer el equipo español de saltos y sus secciones.

En nuestros días no se puede realizar esta actividad ya que los trampolines se han derribado o abandonado en el territorio español, aunque en épocas anteriores pistas como Sierra Nevada, Candanchú, Astún o La Molina contaron con instalaciones para practicar este deporte. Incluso en la estación madrileña se celebró la Copa del Rey de saltos entre 1979 y 1992, que era valedera para el Campeonato de Europa, mientras que en Jaca también se disputaron las pruebas de los saltos en las Universiadas de 1981 y 1995.

El español Bernat Cano ©Nevasport.com

El español Bernat Solá ©Nevasport.com

Fuentes:

www.nievate.es
www.saltos-esqui.com
www.nevasport.com
www.olympic.org/ski-jumping
www.sochi2014.com/en/ski-jumping/

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