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"No es cada 4 años, es cada día". Pasaporte Olímpico, medio acreditado en JJOO de Londres 2012 y Sochi 2014.

Lunes, 19 de Agosto de 2019

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Carlos Llavador hace historia y se cuelga el bronce en el Mundial de Wuxi

Enviado por en 28 julio, 2018 – 14:13Sin comentarios

Carlos Llavador posa con su medalla en el podio ©FIE

  • El floretista madrileño consigue la décima medalla española en la historia de los Mundiales
  • Los equipos de espada masculina y sable femenino también destacan con dos décimos puestos
  • Hasta doce tiradores lograron alcanzar los tablones finales

Praga y Wuxi son dos ciudades que a priori no tienen nada en común, pero para Carlos Llavador (Madrid, 1992) representan las dos caras del deporte.

Hace poco más de dos años la capital checa fue testigo de uno de los momentos más amargos en toda la historia de la esgrima nacional, al ver como ninguno de los seis españoles era capaz de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. El último en competir en aquel torneo fue precisamente el floretista madrileño, que a pesar de llegar como principal favorito no podía superar la primera ronda, acabando completamente abatido y al borde de las lágrimas.

La desilusión sufrida aquella tarde de abril se convirtió entonces en un nuevo aliciente para seguir trabajando en busca de conseguir el ansiado objetivo de estar en unos Juegos. Es por ello que la pasada temporada Llavador se trasladó a vivir a Italia para entrenar en el Frascati Scherma, considerado uno de los clubes más pretigiosos de florete de todo el país. Los resultados en las pruebas de la Copa del Mundo (8º en Shangái, 14º en El Cairo y 16º en California y Tokio) y, sobre todo, las sensaciones ofrecidas sobre la pista derrotando a varios de los mejores tiradores del planeta eran un signo inequívoco de que la medalla estaba al caer, y en Wuxi Carlos pudo por fin saborear las mieles del triunfo, al igual que hizo hace tres años en el Campeonato de Europa de Montreux.

La competición de florete daba comienzo el sábado 21 con la disputa de la fase de poules, en la que Llavador quedó encuadrado en el grupo 7. En esta primera fase el iraquí Habbeb Musawi, el australiano Christopher Nagle, el ucraniano Klod Yunes y el irlandés Stephen Brown sucumbían ante el español, que a su vez cedió con el danés Thomas Berg y con el húngaro Andras Nemeth. Debido a estas dos derrotas el madrileño no conseguía el pase directo al tablón final, teniedo que disputar un duelo previo contra el indonesio Mohammad Zulfikar, que solventó sin ninguna complicación por 15-3.

Tras dos días de descanso, Llavador iniciaba su andadura en el cuadro final frente al japonés Toshiya Saito, subcampeón mundial el pasado año. A pesar de la entidad de su rival, la superioridad del español fue absoluta, dominando el asalto con mano de hierro desde el principio y no dando opción al asiático de pelear por avanzar de ronda, tal y como demuestra el 15 a 8 del marcador.

Mucho más peleado fue el asalto del tablón de 32. Enfrente tenía al chipriota Alex Tofalides, un rival de menor entidad que el japonés pero que supo poner en problemas a Carlos. El madrileño comenzó dominando el asalto, tanto en sensaciones como en el marcador, pero una serie de indecisiones provocaron que Tofalides le diera la vuelta al resultado y llegara con ventaja al tramo decisivo. Aun así, cuando el español estuvo por debajo en el marcador es cuando sacó a relucir su mejor esgrima, logrando de esta forma sentenciar al pase al tablón de 16, donde esperaba el ruso Timur Safin, que había sido el verdugo de Carlos en el Grand Prix de Shangái, la última prueba antes del Mundial.

En aquella ocasión el tirador nacido en Ufá logró un impresionante 15-3, pero esta vez Llavador había aprendido de los errores cometidos en la última ocasión y no se dejó sorprender por el ruso, llevando siempre la iniciativa del asalto y controlando a la perfección la distancia con su rival. Así pues, a pesar de las dificultades para cerrar el asalto, finalmente Carlos consiguió llevarse el gato al agua por un tanteador favorable de 15 a 13, quedándose de esta manera a una única victoria de la medalla.

El último obstáculo para alcanzar la ansiada presea era el transalpino Giorgo Avola, 15º en la clasificación mundial y campeón olímpico por equipos en Londres 2012. Se preveía un combate muy igualado entre dos de los mejores tiradores de la temporada, pero el buen hacer de Llavador, sobre todo en el aspecto defensivo, unido a algunas acciones poco eficaces por parte de su rival, decantaron el duelo a favor de Carlos por 15 tocados a 10.

Ya con el objetivo cumplido Carlos buscó mejorar el color de su medalla. Para ello tenía que derrotar el británico Richard Kruse, el mismo oponente al que ganó en 2015 para conseguir su primera medalla en categoría absoluta en el Campeonato de Europa. Durante los dos primeros asaltos fue Llavador el que llevó la iniciativa en el marcador, marchándose al primer descanso 5-4 arriba y al segundo 9-8. Sin embargo, en el asalto decisivo no pudo rendir a su mejor nivel debido al cansancio acumulado durante todo el día, lo que aprovechó el británico para darle la vuelta al marcador y acceder a la final.

Además, la medalla tiene un premio doble, pues con este resultado Carlos asciende hasta la 13ª posición en la clasificación mundial, lo que supone estar exento del primer día de competición en las Copas del Mundo y dar un paso de gigante para poder estar dentro de dos años en Tokio. El trabajo, la clave del éxito para Llavador tal y como nos contaba hace dos años, ha tenido su recompensa.

La espada masculina consigue su mejor resultado de los últimos 11 años:

La medalla de Llavador ha sido la noticia más destacada de este Campeonato del Mundo, pero no la única, y es que el equipo formado por Yulen Pereira, Álvaro Ibáñez, Manuel Bargués y Ángel Fabregat finalizó en una magnífica décima posición. Tras quedar exentos del tablón de 64, la andadura española daba comienzo en la ronda de 32, donde se imponía por un contundente 45-30 a la selección estonia, que notó la baja de su líder Nikolai Novosjolov. La victoria ante el combinado báltico daba derecho a España a tirar ante Italia, cuarta favorita a las medallas. A pesar de la superioridad transalpina sobre el papel, España planteó un encuentro muy táctico que acabó empate a 19 tocados tras la disputa de los 9 asaltos reglamentarios. Sin embargo, en el tocado de oro fue Marco Fichera el que encendió la luz, dejando a Pereira a las puertas de la remontada.

La ajustada derrota no desanimó al combinado español, que en la lucha por dirimir los puestos finales sumó dos valiosas victorias frente a Israel (45-40) y República Checa (45-40), para acabar con una derrota contra Japón (32-40) que certificaba el décimo puesto, la mejor clasificación de este equipo desde las semifinales conseguidas en 2007.

Buena actuación también en la prueba individual, donde únicamente Fabregat no era capaz de acceder al segundo día de competición tras perder en el último previo. En el tablón de 64 hubo pleno de victorias, destacando la conseguida por Ibáñez sobre el coreano Jinsun Jung, tercero del mundo, con un marcador favorable de 15-13, además de las de Bargués (15-14 al polaco Mateusz Antkiewicz) y Pereira (15-12 frente al venezolano Grabiel Lugo). Sin embargo, la suerte fue esquiva para nuestros representantes en la siguiente ronda, en la que cedieron contra los israelíes Maor Hatoel (9-15) y Yuval Shalom Freilich (11-15) y frente al ucraniano Bogdan Nikishin, líder de la clasificación mundial, que no dio opciones a Yulen en un encuentro que se resolvió por 8 tocados a 15.

En categoría femenina se logró la 16ª plaza tras ganar a Singapur en primera ronda por 38-30 y posteriormente encadenar cuatro derrotas frente a Rusia (21-40), Ucrania (40-45), Japón (36-45) y Canadá (35-45). A nivel individual sobresalieron Dóra Kiskapusi y Sara Fernández, cayendo ambas en el tablón de 64, mientras que sus compañeras Alejandra Cisneros e Inés García no pudieron pasar del previo.

El equipo de sable femenino vuelve a rozar el pase a cuartos de final:

Otro de los momentos más esperados de este Campeonato del Mundo era ver si el equipo de sable era capaz de superar el tablón de 16, una ronda que se había resistido en los siete intentos anteriores. La buena temporada de Copa del Mundo le valía a España comenzar directamente en el tablón de 16, donde esperaba la selección anfitriona, que llegaba a su Mundial tras haber conseguido el oro en el Campeonato de Asia. Tras una victoria de Araceli Navarro sobre Yaqi Shao en el primer parcial, el combinado chino encadenó cinco asaltos consecutivos por delante en el marcador, logrando una renta de hasta 12 tocados que fue neutralizada en el séptimo asalto por una sobresaliente Laia Vila. No obstante, el buen hacer de Shao frente a Lucía Martín Portugués volvió a elevar la diferencia entre ambos países a cinco puntos, aunque Navarro logró in extremis poner las tablas a 44 en el marcador. Con el encuentro a un solo tocado de su resolución, el árbitro decretó ataque simultáneo, pero en la siguiente acción la china Hengyu Yang era la única en tocar y daba la victoria a su país.

España se resarció de esta derrota en los tablones de posición, imponiendose a Irán (45-34) y Alemania (45-35), para finalmente acabar cediendo con Japón (39-45) y finalizar en el décimo lugar, igualando la mejor actuación histórica realizada hace cuatro años en Kazán.

En la prueba individual las cuatro españolas superaron el primer día de competición, algo que no había pasado nunca en un Campeonato del Mundo. Sin embargo, en el tablón de 64 decía adiós Sandra Marcos tras perder con la búlgara Yoana Ilieva, mientras que Araceli Navarro cayó en el duelo fratricida ante Lucía Martín Portugués. Sí que pudo pasar de ronda Laia Vila, que supo sobreponerse a un mal primer asalto para acabar doblegando a la polaca Angelika Wator por 15 a 11. Sin embargo, en el tablón de 32 la francesa Cecilia Berder, número 2 del ranking, se impuso en un duelo muy ajustado a la catalana por 15-13, el mismo marcador que sufrió Lucía contra la húngara Anna Marton, tercera cabeza de serie.

Mariño y Díaz lideran el florete femenino:

A pesar de que el florete femenino lleva en el programa olímpico desde 1924, España nunca había contado con un equipo nacional, y es por eso que el 15º puesto de este Mundial tiene todavía más mérito. El cuarteto español, integrado por María Mariño, Bárbara Ojeda, María Teresa Díaz y Andrea Breteau (las dos primeras de 25 años y las dos últimas de 20) hizo valer los pronósticos y se deshizo sin demasiadas complicaciones de Australia en el tablón de 32, aunque posteriormente no pudo hacer nada frente a Estados Unidos, a la postre campeona, que ganó a España por 45 a 22. En los duelos de posición derrotas ante Hungría (30-45) y Ucrania (44-45) y victoria por retirada de Singapur para lograr un deciomoquinto puesto que sirve como referencia para seguir creciendo de cara a la próxima temporada.

En individuales las dos líderes del combinado español, María Mariño y María Teresa Díaz, consiguieron superar la fase de poules y vencer en su duelo del tablón previo, aunque en el tablón de 64 se vieron superadas por sus oponentes. La gallega cedió ante la japonesa Sera Azuma por 9 a 15, mientras que la madrileña perdió por un tocado con la ucraniana Alexandra Senyuta.

Este Campeonato del Mundo pone el punto y final a una temporada en la que se mantiene la línea ascendente que lleva la esgrima española desde hace cuatro años. La consolidación de Carlos Llavador como uno de los mejores floretistas del planeta, unida al buen nivel demostrado por los equipos de espada masculina (con un Yulen Pereira asentado en el top25 mundial y acechando su primera medalla en Copa del Mundo) y sable femenino (marcado por la vuelta de Araceli Navarro y la regularidad en los tablones finales de las cuatro españolas), sin olvidarnos de los equipos femeninos de espada y florete o la irrupción del sable masculino en categorías inferiores, permiten a España afrontar con fuerzas e ilusiones renovadas la próxima temporada, que estará marcada por las primeras competiciones del ranking olímpico.

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